CEASPA - El Proyecto de Arte Infantil (Kuna Yala, Panama)

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Haga click aquí para ir a la página web de CEASPA. La gente Kuna vive en Kuna Yala, una región de más de 365 islas y más de 36,000 habitantes. A principio de la década de 1990, la organización Duiren organizó grupos de estudiantes y jóvenes, de trabajo con agricultura, danza y teatro, y el Instituto Smithsoniano de Investigación Tropical inició un proyecto de recuperación histórica y cultural de los va lores Kuna. Este proceso creció fuera de las escuelas metodológicas de CEASPA en la región junto con el Equipo Católico Misionero de Kuna Yala y fue dirigido a apoyar un proyecto ecológico que promociona el manejo comunitario de los recursos naturales, en particular, de los bosques tropicales y recursos marinos. Los proyectos de arte con niños fueron estructurado a través de talleres de pintura, murales, teatro, títeres, artesanías, música y danza. Ellos involucran artistas kuna y no kuna en el desarrollo de las capacidades creativas de los niños kuna para recuperar sus raíces culturales y expresar la cosmovisión kuna, enraizada en las relaciones con las plantas y animales de la región. El propósito de estos talleres es profundizar la conciencia ecológica y cultural de los niños, y asegurar que los adultos pongan más atención en los adolescentes y su potencial. Los talleres fueron facilitados en cinco comunidades por adultos jóvenes. Por un periodo de cinco años, los intereses de los talleres culminaron en un festival anual de arte en cada una de las cinco comunidades. “With the children and art, through culture and in defense of Mother Earth” (from the Third Kuna Children’s Art Festival) La experiencia sirvió para promover las prácticas de la cultura Kuna y desarrollar herramientas, pero no fue los suficientemente documentado o analizado. Como parte del proyecto ¡VIVA!, personal de CESPA junto con líderes del proyecto y el pasante de ¡VIVA! trabajaron para recupe rar esta experiencia al entrevistar a artistas, animadores y participantes. En términos de tensiones creativas del proyecto ¡VIVA!, uno podría ver la dinámica del proceso/producto como el desarrollo de la autoestima de los niños, habilidades artísticas, y una gran conciencia ambiental y social, mientras creaban arte. Los niños ofrecieron su propia estética y trabajo artístico, el cual refleja sus percepciones. La reclamación cultu ral de los valores Kuna fue central al proyecto, y sus productos incluyen reinvención cultural a través de prácticas artísticas creativas. El proyecto también sirvió para profundizar un compromiso político en la gente, mientras desarrollaban su propia autoestima; en otras palabras, hubo transformación personal y social. Un producto específico fue la gran participación de mujeres; muchas de las que ayudaron con los talleres han migrado a la ciudad de Panamá, donde ahora son líderes de los movimientos de mujeres indígenas. Hay el deseo de, en base a esta experiencia, desarrollar proyectos de arte con jóvenes kuna en la ciudad de Panamá (incluyendo algunos chicos envueltos en este proyecto).